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Endocrinología

Tumores suprarrenales: qué son, cuándo preocuparse y cómo se tratan

Las glándulas suprarrenales son pequeñas pero producen hormonas vitales. La mayoría de sus tumores son benignos, aunque algunos alteran las hormonas o requieren cirugía. Saber distinguirlos es clave.

Por Dr. Luis Huarachi, Endocrinólogo · Revisado: julio 2026 · Lectura: 7 min
Glándulas suprarrenales

Qué son las glándulas suprarrenales

Las glándulas suprarrenales son dos glándulas pequeñas ubicadas justo encima de los riñones. A pesar de su tamaño, producen hormonas que regulan funciones esenciales: la presión arterial, la respuesta al estrés, el metabolismo, el equilibrio de sales y agua, e incluso el ánimo y el sueño. Un exceso o un déficit de estas hormonas puede alterar de forma importante la salud y la calidad de vida.

Cuando aparece un tumor suprarrenal

Un tumor suprarrenal se origina cuando las células de la glándula crecen de forma descontrolada. La mayoría son adenomas benignos: no son cancerosos y muchas veces no causan problemas. De hecho, buena parte se descubre por casualidad en una tomografía o resonancia solicitada por otro motivo (lo que se conoce como "incidentaloma").

Existe una minoría de tumores malignos, que pueden diseminarse a ganglios u otros órganos. Y hay tumores particulares, como el feocromocitoma, que se origina en la médula suprarrenal y puede liberar hormonas que disparan la presión arterial. Por eso, ante un tumor suprarrenal, el endocrinólogo evalúa dos cosas: si produce hormonas en exceso y si tiene características que obliguen a descartar malignidad.

Síntomas y cuándo sospechar

Muchos adenomas no funcionantes no dan ningún síntoma. Cuando el tumor sí produce hormonas, pueden aparecer:

Motivos para una evaluación endocrinológica

  • Le encontraron un nódulo o masa suprarrenal en un estudio de imagen.
  • Tiene presión alta de difícil control o a edad temprana.
  • Presenta episodios de palpitaciones con sudoración y dolor de cabeza.
  • Aparecieron cambios hormonales sin explicación clara.

Diagnóstico

El estudio combina análisis hormonales en sangre y orina (para ver si el tumor produce hormonas en exceso) con estudios de imagen como la tomografía o la resonancia, que describen el tamaño y las características de la lesión. Con esa información se decide si el tumor solo requiere vigilancia con controles o si necesita tratamiento. Cuando hay sospecha de malignidad o de un tumor funcionante, se define el nivel de riesgo (estadificación) para elegir la mejor conducta.

Cirugía y recuperación

Algunos tumores suprarrenales requieren extirpación quirúrgica (de una o, rara vez, ambas glándulas). Aunque hoy suele realizarse por vía mínimamente invasiva, es una cirugía exigente: la glándula está ubicada en lo profundo del abdomen (el retroperitoneo), protegida por el hígado y el riñón.

Un cuidado que se subestima: el reposo

Tras la operación, es frecuente sentirse relativamente bien y con pocas molestias. Precisamente por eso conviene insistir: aunque solo vea dos o tres pequeñas incisiones, por dentro hay tejido en cicatrización. Respetar el reposo indicado los primeros días —y seguir los controles hormonales posteriores— es clave para una buena recuperación.

Nota importante: este artículo tiene fines educativos y no reemplaza una consulta médica. Cada caso es individual. Si le detectaron un tumor suprarrenal o tiene síntomas sugestivos, consulte con un endocrinólogo para una evaluación personalizada.

¿Le encontraron un tumor en la glándula suprarrenal?

Agende una evaluación para estudiar si produce hormonas y definir la conducta adecuada para su caso.

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Preguntas frecuentes

¿Un tumor suprarrenal siempre es cáncer?

No. La mayoría son adenomas benignos, y muchos se descubren por casualidad en una tomografía o resonancia. Solo una minoría es maligna. Lo importante es evaluar si produce hormonas en exceso y si tiene características que obliguen a estudiarlo más.

¿Qué síntomas produce?

Depende de si produce hormonas. Un tumor funcionante puede causar presión alta difícil de controlar, palpitaciones con sudoración, aumento de peso, debilidad muscular o cambios en la piel. Muchos adenomas no funcionantes no dan síntomas.

¿Cómo es la recuperación tras la cirugía?

Aunque puede ser mínimamente invasiva, se opera una glándula profunda del abdomen, así que es exigente. Es fundamental respetar el reposo los primeros días —aunque uno se sienta bien— y seguir los controles hormonales posteriores.

Referencias: contenido alineado a recomendaciones sobre evaluación de masas suprarrenales y su manejo, revisado por el Dr. Luis Huarachi, endocrinólogo (CMP 44834 · RNE 22409), Surco, Lima.