¿Qué es la osteoporosis?
El hueso es un tejido vivo que se renueva constantemente: el organismo elimina hueso viejo y forma hueso nuevo en un proceso llamado remodelación ósea. En la osteoporosis, este equilibrio se rompe: se pierde más hueso del que se forma, los huesos pierden densidad y su estructura interna se vuelve más porosa y frágil.
El resultado es un esqueleto que se fractura con mayor facilidad de lo esperado. Las fracturas más frecuentes se producen en las vértebras de la columna, la cadera y la muñeca. Una fractura de cadera en un adulto mayor puede ser una lesión grave con consecuencias a largo plazo: es la razón por la que la prevención importa tanto.
Lo más relevante es que la osteoporosis no produce dolor mientras el hueso se está debilitando. Por eso se la llama "silenciosa": la persona se siente completamente bien hasta el momento en que ocurre la fractura.
¿Quién tiene mayor riesgo?
Aunque cualquier persona puede desarrollar osteoporosis, ciertos factores aumentan significativamente la probabilidad:
- Mujeres posmenopáusicas. El estrógeno protege el hueso; al disminuir tras la menopausia, la pérdida ósea se acelera. En los primeros 5 a 7 años posteriores a la menopausia, la masa ósea puede reducirse entre un 20 % y un 30 %.
- Adultos mayores de 50 años en general, hombres incluidos (con menor frecuencia, pero la osteoporosis también les afecta).
- Uso prolongado de corticoides (prednisona, dexametasona). Es una de las causas más comunes de osteoporosis secundaria: los corticoides inhiben la formación ósea y aceleran su resorción.
- Antecedente de fractura por fragilidad (hueso roto ante un golpe leve o una caída desde su propia altura).
- Antecedentes familiares de osteoporosis o fractura de cadera en un familiar de primer grado.
- Bajo peso corporal o índice de masa corporal menor a 19.
- Tabaquismo y consumo excesivo de alcohol.
- Baja ingesta de calcio y deficiencia de vitamina D.
- Enfermedades asociadas: artritis reumatoide, enfermedad celíaca, hipertiroidismo no controlado, hiperparatiroidismo.
¿Cuándo es el momento de evaluarse?
Se recomienda una valoración con densitometría ósea si cumple alguno de estos criterios:
- Mujer de 65 años o más, independientemente de los factores de riesgo.
- Mujer posmenopáusica menor de 65 años con factores de riesgo presentes.
- Hombre de 70 años o más.
- Hombre mayor de 50 años con factores de riesgo (corticoides, fractura previa, enfermedad asociada).
- Cualquier persona mayor de 50 años que haya sufrido una fractura con traumatismo mínimo.
- Uso de corticoides por más de 3 meses.
Cómo se diagnostica: la densitometría ósea
La herramienta principal para detectar la osteoporosis antes de la primera fractura es la densitometría ósea (también llamada DXA o DEXA, por sus siglas en inglés). Es un estudio de imagen rápido e indoloro —dura entre 10 y 20 minutos— que mide la cantidad de mineral en el hueso, habitualmente en la columna lumbar y en la cadera.
El resultado se expresa como un T-score:
- T-score mayor a -1.0: densidad ósea normal.
- T-score entre -1.0 y -2.5: osteopenia (pérdida ósea moderada, estadio previo a la osteoporosis).
- T-score igual o menor a -2.5: osteoporosis establecida.
- T-score igual o menor a -2.5 más fractura por fragilidad: osteoporosis severa.
La densitometría no es el único elemento que guía la decisión de tratamiento. Se combina con la historia clínica, los factores de riesgo y, en muchos casos, con la herramienta FRAX, que calcula el riesgo de fractura a 10 años considerando múltiples variables.
Una cifra no es suficiente
El T-score da información valiosa, pero la decisión de iniciar tratamiento depende del contexto completo: edad, factores de riesgo, historial de fracturas, otras condiciones médicas y la estimación del riesgo a 10 años. Dos personas con el mismo T-score pueden requerir conductas completamente distintas.
Exámenes complementarios
Además de la densitometría, el endocrinólogo puede solicitar análisis de sangre y orina para descartar causas secundarias de pérdida ósea y para orientar el tratamiento:
- Calcio, fósforo y fosfatasa alcalina en sangre.
- Vitamina D (25-OH vitamina D): la deficiencia es muy frecuente y directamente tratable.
- Hormona paratiroidea (PTH): para descartar hiperparatiroidismo.
- Marcadores de remodelación ósea (como CTX o P1NP): útiles para monitorizar la respuesta al tratamiento.
- Función renal y hepática, perfil tiroideo, según la historia de cada paciente.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es reducir el riesgo de fractura fortaleciendo el hueso y evitando su pérdida adicional. No existe un único esquema: el plan depende del grado de osteoporosis, los factores de riesgo individuales y la presencia de otras condiciones.
Medidas generales (base del tratamiento en todos los casos)
- Calcio adecuado en la dieta: productos lácteos, sardinas, almendras, vegetales de hoja verde. El objetivo habitual en adultos mayores es 1 000–1 200 mg al día entre dieta y suplemento.
- Vitamina D: fundamental para que el calcio se absorba y llegue al hueso. La mayoría de personas en Lima tiene niveles subóptimos y requiere suplementación.
- Actividad física de impacto y resistencia: caminar, trotar, bailar, ejercicios con pesas. El impacto mecánico estimula la formación ósea.
- Eliminar el tabaco y reducir el alcohol.
- Prevención de caídas: revisión de la visión, del calzado, del entorno doméstico (alfombras sueltas, iluminación insuficiente) y, si corresponde, evaluación del equilibrio.
Tratamiento farmacológico
Cuando el riesgo de fractura lo justifica, se añaden medicamentos específicos. Los más utilizados son:
- Bisfosfonatos (alendronato, risedronato, ácido zoledrónico): frenan la resorción ósea. Son el tratamiento de primera línea en la mayoría de los casos.
- Denosumab: anticuerpo que bloquea la resorción ósea; se aplica en inyección subcutánea cada 6 meses.
- Terapia hormonal: en mujeres en la posmenopausia, la terapia de reemplazo hormonal también protege el hueso. La decisión se toma en forma conjunta evaluando el perfil de riesgo-beneficio de cada paciente.
- Teriparatida o abaloparatida: agentes anabólicos que estimulan la formación de hueso nuevo; se reservan para casos de osteoporosis severa.
- Romosozumab: tratamiento más reciente que a la vez frena la resorción y estimula la formación ósea, indicado en casos de alto riesgo.
La elección del medicamento, la dosis y la duración del tratamiento son decisiones individualizadas. El seguimiento con densitometrías periódicas y marcadores óseos permite evaluar la respuesta y ajustar el plan.
La osteopenia: ¿hay que tratarla?
La osteopenia (T-score entre -1.0 y -2.5) no siempre requiere medicación. En muchos casos, las medidas generales —calcio, vitamina D, ejercicio, cese del tabaco— son suficientes para estabilizar la densidad ósea y reducir el riesgo. Sin embargo, si se suman factores de riesgo adicionales o el FRAX muestra un riesgo elevado, el tratamiento farmacológico puede estar indicado incluso en esta etapa.
Lo importante es no esperar a tener osteoporosis establecida para actuar. La osteopenia es la ventana de oportunidad para intervenir antes de que el hueso se debilite aún más.
¿Cuida la salud de sus huesos?
Una densitometría y una evaluación de factores de riesgo pueden marcar la diferencia antes de la primera fractura. Agende su consulta.
Agendar consulta por WhatsAppReferencias: contenido alineado a las guías de la International Osteoporosis Foundation (IOF), la American Association of Clinical Endocrinology (AACE) y el National Osteoporosis Foundation (NOF). Revisado por el Dr. Luis Huarachi, endocrinólogo (CMP 44834 · RNE 22409).