Muchas mujeres llegan a la consulta con la misma frase: "me dijeron que las hormonas son peligrosas". Otras llegan con la contraria: "quiero hormonas para todo". La respuesta real está en el medio y depende de quién es usted, no de lo que se lee en redes.
La terapia de reemplazo hormonal (TRH) sigue siendo el tratamiento más eficaz para los síntomas de la menopausia. Pero no es para todas. Aquí tiene, en lenguaje simple, cómo saber si podría ser candidata.
1. Tiene síntomas que afectan su vida diaria
El motivo número uno para indicar TRH son los síntomas vasomotores: bochornos, sudoración nocturna, despertares. Si se levanta tres veces por noche empapada, si dejó de usar cierta ropa, si su rendimiento en el trabajo cayó, ese es un síntoma que merece tratamiento.
También cuentan la sequedad vaginal, el dolor durante las relaciones y las molestias urinarias. Para estos casos existe además una opción local (vaginal) con muy baja absorción, que suele ser adecuada incluso para mujeres que no pueden usar hormonas por vía sistémica.
2. Está dentro de la "ventana de oportunidad"
Este es el punto más importante y el que más se ignora. La evidencia es consistente: el balance beneficio-riesgo es más favorable en mujeres menores de 60 años o dentro de los primeros 10 años desde la última menstruación.
En esa ventana, la terapia alivia síntomas, protege el hueso y el perfil de riesgo es bajo. Iniciarla mucho más tarde cambia la ecuación: no la prohíbe automáticamente, pero exige una conversación mucho más cuidadosa.
3. Tuvo menopausia precoz o insuficiencia ovárica
Si dejó de menstruar antes de los 40-45 años —de forma natural o tras una cirugía que retiró los ovarios— la situación es distinta. Aquí no estamos "agregando" hormonas: estamos reponiendo lo que su cuerpo debería estar produciendo.
En estos casos, las principales sociedades médicas recomiendan mantener la terapia al menos hasta la edad promedio de la menopausia natural (alrededor de los 50-51 años), por protección ósea, cardiovascular y cognitiva. Es una de las indicaciones más sólidas que existen.
4. Tiene riesgo de osteoporosis y pocas alternativas
La TRH previene la pérdida de masa ósea y reduce fracturas. En una mujer con menopausia reciente, densitometría baja, delgada, con antecedente familiar de fractura de cadera o que no tolera otros tratamientos, este beneficio pesa mucho en la decisión. Si le preocupa este punto, puede leer también sobre la osteoporosis silenciosa.
5. No tiene condiciones que la contraindiquen
Aquí toca ser honestos. Existen situaciones donde la terapia hormonal sistémica no es la primera opción:
- Antecedente de cáncer de mama o de endometrio hormonosensible.
- Sangrado vaginal sin diagnóstico.
- Antecedente de trombosis venosa, embolia pulmonar, infarto o ACV.
- Enfermedad hepática activa significativa.
Un matiz importante
Varias de estas situaciones no cierran todas las puertas. La vía transdérmica (parche o gel) tiene un perfil de riesgo trombótico distinto al de las pastillas, y existen opciones no hormonales eficaces. Ser "no candidata" a un esquema no significa quedarse sin tratamiento.
Lo que evaluamos antes de decidir
Una buena indicación no se hace en cinco minutos. En consulta revisamos:
- Tiempo desde la menopausia y tipo de síntomas.
- Antecedentes personales y familiares (mama, trombosis, cardiovascular).
- Presión arterial, peso, perfil lipídico y glucosa.
- Mamografía y control ginecológico al día.
- Si conserva o no el útero (define si necesita progesterona además de estrógeno).
Con eso definimos qué hormona, por qué vía, a qué dosis y por cuánto tiempo. Ninguna de esas cuatro decisiones es genérica. Y si la presentación indicada no se consigue en el mercado local, existen alternativas mediante formulación magistral.
En resumen
Es buena candidata si tiene síntomas que la limitan, está dentro de los 10 años de su menopausia o tiene menos de 60 años, y no presenta contraindicaciones mayores. Si tuvo menopausia precoz, la indicación es aún más clara.
Y si no encaja en ese perfil, hay caminos. Lo que no recomiendo es decidir por miedo o por lo que se lee en redes.
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Agendar consulta por WhatsAppPreguntas frecuentes
¿La terapia hormonal engorda?
No hay evidencia de que cause aumento de peso por sí misma. La ganancia de peso en esta etapa se explica más por la edad, la pérdida de masa muscular y los cambios en el estilo de vida.
¿Necesito exámenes hormonales para empezar?
En la mayoría de mujeres mayores de 45 años con síntomas típicos, el diagnóstico es clínico. Los dosajes hormonales son útiles en casos específicos, como la sospecha de menopausia precoz.
¿Es lo mismo terapia hormonal que anticonceptivos?
No. Las dosis de la TRH son considerablemente menores. Son tratamientos con objetivos y perfiles de seguridad distintos.
¿Puedo empezar si ya pasaron 12 años de mi menopausia?
Es posible en casos seleccionados, pero requiere una evaluación de riesgo cardiovascular más detallada y preferencia por vías no orales. Se decide caso por caso.
Referencias: contenido alineado a las recomendaciones de The Menopause Society (antes NAMS) y de la Endocrine Society sobre indicación de terapia hormonal en la menopausia, revisado por el Dr. Luis Huarachi, endocrinólogo (CMP 44834 · RNE 22409), Surco, Lima.